Domingos Trainings (TRAIL)

En la Comarca Vasca, bajo el territorio guipuzcoano se encuentra Donosti, una preciosa ciudad que a menudo es invadida por las nubes.

  • Toca mojarse.

Nos avisó el trainer ayer, cuando nos informaba del temido y bonito entrenamiento que íbamos a realizar por el monte.

Bártulos, toallas, chubasqueros, gafas…

Nos íbamos al fin del mundo y todos los runners estaban pensando:

  • ¿Qué diantres llevo al fin del mundo?
  • ¿Cojo el paraguas?
  • ¿Llevo cantimplora?
  • ¿Un mapa?…
  • ¿Quién me mandaría a mi hacerle caso al club y meterme en este lio?”

“Tras unas horas de incertidumbre, decido ser valiente, vivir y dejarme llevar; de todas formas, voy con mis compañeros y alguno será más lento que yo… (Jejejeje).”

Comenzaba el amanecer cuando me despertaba frente a esa vieja mochila, agujereada de tanto uso y con las costuras rasgadas; dueña de mis mejores recuerdos en los que al igual que hoy introduje aquellas pocas cosas que iba a necesitar. Por fin consigo terminar de armarla, cojo las llaves, me meto en el ascensor y de repente estoy saliendo en dirección al fin del mundo ¡Que voy a hacer…!

Llegamos al parking y diviso al entrenador, estaba hablando con los compañeros de RunSS como si no hubiera un mañana, atemorizando a todo runner viviente sobre las heroicidades que íbamos a tener que sobrepasar.  Enseguida me doy cuenta gracias a su sonrisa y guasa, que la cosa no era para tanto, sin embargo el sin vergüenza ha conseguido meterme el miedo en el cuerpo y ahora no me veo tan segur@, por lo que comienzo a repasar mentalmente el material que llevo para tranquilizarme.

Mis zapatillas cuestan una pasta por lo que ya pueden subir el Everest, mis mallas están apretaditas y son flexibles, camisetaaaa, chubasqueroooo y los clínex por si acaso. Creo que tengo todo en orden. ¡Soy la leche!

Después del chequeo de material, mi ánimo se viene arriba y me veo capaz de subir a la cima del monte más alto del planeta.

Instantes más tarde, me reúno con mi grupo, los runnersansebastian,  los mejores;  y el trainer comienza la sesión con un poco de Teoría General para principiantes que me viene muy bien.

  • Material
  • GPS
  • Pulsometro
  • Comida
  • Supervivencia
  • Indumentaria
  • Zapatillas
  • Balizas

La charla increíblemente interesante hizo las delicias de mis compañeros que cada dos por tres le interrumpían para preguntarle algo más de información. Vergonzos@ de mí, no tuve la valentía de preguntarle alguna duda por no parecer l@ nuncamentero del año junto a mis compañeros, que daban la impresión de haber venido a dar un paseo tras una expedición al Himalaya con sus esbeltas y luminosas zapatillas de última tecnología.

En este momento, llegan los PRE RUNNER de su ruta. Grupo anterior al nuestro y de nivel básico que terminaban la clase anterior. A todos se les ve muy contentos y con ganas de más. Esto me da un subidón ya que ahora me toca a mí y yo también quiero esa misma sonrisa en mi cara.

Eufóricos, riéndose y hablando más alto de lo normal, no puedo evitar escucharles hablar del entrenamiento, debían de haber hecho una primera ruta más corta para aprender en la que Amaia iba despacito y con buen pie, Untzizu ya más acostumbrada y en forma atendía las instrucciones del trainer para mejorar aún más y Andrea contaba que ni sus padres montañeros habían conseguido llevarle al monte y ahora se veía practicándolo con gusto y desde su iniciativa. Tras esta ruta, debieron de lanzarse a la piscina y repetir la vuelta, ahora sin el trainer pero con las lecciones aprendidas y ¡gozando!.

Tras la charla y con el sol asomándose entre las finas hojas de los arboles comenzamos el entrenamiento. El míster al vernos muy novatos nos propone una ruta de calentamiento de 2,2 kilómetros para enseñarnos las técnicas más básicas de trail.

Técnicas de apoyos, formas de correr y desplazar nuestro centro de gravedad fueron las primeras lecciones entre aquellas cuestas tan empinadas llenas de un fino barro húmedo en el que se dejaban ver  aquellas pequeñas y lisas piedras con las que en un futuro nos íbamos a reconciliar, ya que de momento no conseguíamos dar pie con bolo.

Terminada la ruta de calentamiento el grupo se siente más cómodo y confiado, hemos comprobado que todos somos capaces de pasar el primer test del día y aceptamos el siguiente reto; una ruta de 5,8 Kilometros, más exigente, más empinada y con obstáculos de categoría 2.

En este momento, el trainer nos reúne, nos avisa e instruye sobre  la forma de actuar tras un percance y como solventar los problemas que nos puedan surgir, explicándonos la técnica de grupo en forma de acordeón.

Estiramos un poquito, unos pises y al ataque. Comienza lo bueno.

La verdad, es que es una tranquilidad saber a dónde voy, como tengo que actuar y ver que alguien domina la actividad ofreciéndome esa confianza que necesito.

“Oeste” en el horizonte, el grupo en fila y el trainer marcando el compás, enseguida se empiezan a destapar las liebres, Araitz de cuerpo esbelto y bella como ella sola, empieza a salsear, le gusta la actividad y se le ve disfrutar entre las piedrecillas junto a su colega de fatigas David Rosado; ese risueño hombrecillo que necesita coger confianza cuesta abajo ya que cuesta arriba aprieta el culo y sube como un demonio.

Tras unos kilómetros en los que hemos cogido algo de soltura, aprendemos a orientarnos en el monte, leer las balizas y conocer por donde podemos y por donde no debemos ir, momento en el cual Jorge Porras demuestra que es uno de los expertos del grupo con unas cuantas carreras de trail en su espalda y una fiel visión del terreno, moviéndose casi mejor que en asfalto y ayudando en todo momento al grupo.

Momento BARRO, momento de ponernos a prueba y pasar por una zona difícil, Araitz la salsera se adelanta y no se cae, el grupo se viene arriba y como una manada de toros nos embarcamos en un esprint de alta frecuencia y pisadas cortas para pasar lo mejor posible y evitar pegarnos un chapuzón de lodo. ¡Consigo pasarlo y estoy viv@, que buen@ soy!

Por fin llegamos al punto medio de la ruta y calibramos nuestras fuerzas. Tras una primera parte genial y conocedores de lo que nos queda, decidimos hacer un cachito más, estamos con MONOOOOOOO.

Nos hacemos una fotillo de grupo de esas que siempre recordaremos al ver reflejadas nuestras vidas en un instante mágico junto a personas afines, un lugar bonito y el pulso recorriendo nuestras venas con el mar de fondo y unas vistas de infarto.

Tras este momento nostálgico y romántico a la vez, comenzamos la Parte final,  NO queremos terminar.

Belén Pavia de repente nos sorprende y decide apretar el acelerador de sus moldeadas piernecitas como si hubiera conseguido tocar el cielo con los pulmones. Con alma de runner nos enseña que las subidas también son para correrlas poniéndose en la cabeza del grupo, en este momento empiezo a pensar en mi estado de forma y veo que voy bien, todo en su sitio, miro hacia atrás y veo a Cristina y a Olaia que me persiguen, tienen su mirada fija en mi espalda y no quieren despegarse de mí; será mi olorcito a brisa de verano que me he puesto al levantarme.

Comienzan las cuestas abajo, y tengo ganas de correr, de brincar, de saltar, de volar, me lo estoy pasando TETA y Jorge Porras mi querido compañero de grupo desvela mis intenciones, miro al trainer y parece que me da permiso, por lo que paso a modo KILLER.

Comienza una cuesta abajo, complicada, bonita y larga. Acelero cual guepardo corre hacia su presa y me veo fenomenal, parece que vuelo, el trainer me persigue y me empieza a dar cañita, pero no pienso bajar el ritmo, estoy en extasis… dejamos a los compañeros atrás y le escucho avisarme de que pare en la carretera, así él puede retroceder para rearmar el grupo. Termino la cuesta y me siento genial.

Cristina y Olaia nos aguantan el ritmo, son unas campeonas y nos recuerdan que poco a poco todo se puede conseguir.

Apunto de terminar la preciosa y desconocida ruta, nos adentramos en un sitio asombroso envuelto en frondosos árboles, corro suelt@, liger@, y feliz, cuando de repente diviso al trainer agazapado y grabándonos en video; el fenómeno se había adelantado para pillarnos desprevenidos y tras un matorral nos sorprende para el recuerdo.

La ruta finaliza y evidentemente nos hacemos la última foto del día en grupo para recordar este bello momento con los runnersansebastian, esta vez la foto es con cara Seri@, guapos, embarrados y satisfechos.

10-9-8-7-6-5-4-3-2-1, la cámara se vuelve loca, empieza a tirar fotos sin control y nosotros con ella comenzamos a liarla parda, que cachondos somos…

¡Somos geniales!

Nos vemos entrenando queridos compañeros.

Continuara…