¡Por fin soy un Runnersansebastian!

San Sebastián en mayo es una ciudad fascinante. Suaves brisas de aire fresco acarician mis enclenques y blancas piernecitas recién salidas de los abrigados pantalones de pana que tras los últimos, fríos, y lluviosos días de abril, he tenido que utilizar.
Paseando como un domingo cualquiera por mi ciudad, café en mano, camisa desabrochada y la mirada perdida en el horizonte, me encuentro de repente sumergido en un paisaje de cuento llamado Cristina Enea en el que sus nostálgicas farolas parisinas entalladas en el parque Cristina enea me transportan a bellos parajes naturales en los que reina el silencio, la paz y la tranquilidad.

Senderos cuidados, animales protegidos y sinuosas pero suaves curvas me seducen, cuando me percato de la existencia de un fantástico grupo de corredores que se encuentra escondido tras los robustos e impresionantes árboles que reinan en la parte inferior del parque.

Uniformados todos ellos desde la punta del pie, con vistosos calcetines, hasta los controlados y milimetrados flequillos protegidos por cintas de pelo y gorras de visera transparente se agrupan por parejas.

En el ambiente se palpa un ligero nerviosismo apreciado en sus erráticos pero determinantes movimientos cuando de forma concienzuda intentan colocarse con el máximo mimo y cariño sus resplandecientes dorsales; centrados casi todos en la parte delantera de sus elegantes camisetas y en los que se deja leer “5 Millas del Urumea”.

Deduzco pues, que se preparan para correr la carrera que organiza mi querido amigo “David”. Carrera que abarca un inmejorable recorrido de 7,5kilometros con 4 terribles pero satisfactorias cuestas que atraviesan cual espada los corazones de los corredores. Con Salida y llegada muy cerca de la Avenida, la carrera discurre a orillas del rio Urumea ofreciendo a sus corredores un entorno privilegiado en el que como hoy intento perderme cada vez que puedo.
Intrigado, decido quedarme por la zona para disfrutar de su compañía y contagiarme así de desbordante energía. Fina hierba verde recién hidratada por el roció nocturno amortigua sus pisadas mientras el entrenador les dicta los técnicos pero delicados movimientos a realizar.

Increíblemente coordinados y en formaciones de 4, van maravillando a casi todos los transeúntes que van pasando entre los que me incluyo ofreciéndonos un espectáculo de habilidades que dudo pudiera imitar.

Inevitablemente consiguen atraer cada vez más mi atención mientras les veo correr y brincar bajo las luces primaverales que en esta bella mañana asoman. Momento en el que abducido por la envidia, me pregunto si yo sería capaz de integrarme en un grupo deportivo como este.

Incesables preguntas, miedos absurdos y excusas baratas afloran por mi mente, dejándome en un estado de incertidumbre en el que miles de dudas me agarrotan mientras mi corazón lucha en dirección opuesta intentando convencerme de que “si puedo”. Y una cosa esta clara, esta aventura conseguiría darle un giro de 360 grados a mi vida, poniéndola patas arriba pero intrigantemente atractiva y feliz. Por lo que en voz alta, se me escapa… ¡Qué narices!, se valiente y déjate llevar.

¿Cómo me apunto? ¿A dónde llamo? ¿Qué les digo? Son las primeras preguntas que surgen en mi cabeza, seguramente fáciles de resolver.

Tentado y dispuesto a preguntar al entrenador e irrumpir por un momento sus eficaces y constantes instrucciones a los pupilos; finalmente opto por ser discreto y aunque necesito satisfacer mis ansiadas dudas me decanto por buscar la información necesaria por internet.

Para ello tendré que recordar el nombre de este grupo y por tanto debo dejar salir al detective que llevo dentro. Así pues, sigilosamente me dirijo al este, encaminado por un estrecho sendero que hoy se encuentra alfombrado por diminutos restos de hojas y ramitas de árbol, que me sitúa justo en su misma dirección, permitiéndome así cerciorarme tras unos cuantos pasos de su nombre; “RUNSS”.

Sorprendido por el logo del grupo en el que las féminas poseen una versión sutilmente diferente y femenina y los varones la versión masculina enseguida me doy cuenta de que Runss significa muchas más cosas de las que a simple vista se pueden observar.

Cautivado por su aura y simbología me veo incapaz de evitar buscar más información y adentrarme en su intrigante mundo “runnersansebastian” por lo que sin quererlo empiezo a pensar en sus significados.

Un mismo logo con 2 versiones diferentes, bajo el mismo grupo y bajo el mismo techo me transmiten e inspiran valores muy positivos como la diferencia bajo la igualdad, la necesidad de disponer de voz propia en la comunidad, el derecho de sentirse arropados y protegidos por el otro género, así como la obligación de ayudar y cuidar del opuesto, y en el que tanto las féminas como los varones parecen poseer el mismo protagonismo haciendo que la individualidad quede desapercibida y de pie a una fuerza mayor “el conjunto”.

RUN, de correr y SS de San Sebastián indican lo evidente; un lugar magnífico para correr ya sea por tu cuenta o bajo las directrices de un experto; en el que cada uno elige la opción que más le atrae. Personalmente, a mí me encanta compartir mis retos, sensaciones, victorias y derrotas con mis amigos, por lo que yo no tengo dudas. De hacerlo, prefiero hacerlo en grupo.

El cafecito a punto de terminarse, el cuerpo alborotado y con ganas de correr, empiezo a caminar a ritmo vivo dirección tabacalera justo en el momento en el que veo que se agrupan por lo que decido aguardar unos segundos para ver qué está a punto de suceder. Un momento de silencio y… “RUN, RUN, RUN San Sebastián” un inigualable grito de guerra que inunda el parque y hace retumbar el suelo me sorprende.

¡Momentazo! El que estos runners me han hecho vivir; consiguiendo transportarme a los momentos en los que el camera de la NBA, con gran acierto enfoca el vestuario de un equipo y poniéndonos en la piel de los jugadores nos deja ver esas penetrantes miradas que parecen poseer el mismo espíritu, fuerza y dirección que consiguen levantar el espíritu más decaído para catapultarlo a una sensación de euforia capaz de derribar muros y levantar partidos difíciles.

Ufff que calentón llevo en el cuerpo. O me relajo, o me pongo a correr a lo loco con los mocasines de suela plana y cordones de pega que esta mañana seleccione entre las opciones que en mi abarrotado guardarropa se encontraban.

Tal vez, las zapatillas de correr hubieran sido mi mejor elección para poder así sumarme entre sus zancadas. Lamentablemente esa opción la deje de lado al no tener ningún plan establecido o la tentadora invitación del típico korrikalari zumbado que te escribe por whatsupp para galopar juntos por los atrayentes caminos donostiarras.

Tras dejar de divagar; vuelvo a la realidad y centrándome en la dirección de mis nuevos planes con los pelos erizados y la adrenalina recorriendo mis venas, se me ocurre bordear el Urumea para acceder al Paseo Nuevo y atravesar el puerto. De esta forma, llegare a la hora perfecta para tomarme un sabroso y fresquito helado de Avellana en el tradicional Boulevard situado en la parte vieja.

Minutos más tarde el plan perfecto se había cuajado en mi mente, cuando de nuevo escucho las características y portentosas zancadas de los Runss envolviéndome al cruzar por el nuevo y blanquito túnel de la estación en la que pensaba descargar mi vejiga de corto alcance.

¡Habían pensado lo mismo que yo!

Ahora en los servicios y mirando a la pared, ya saben ustedes porque; coincido con uno de los corredores, “John Jairo” de cuerpo esbelto y vistiendo unos pantaloncitos cortos que dejan ver sus largas y bronceadas piernas, me hipnotiza con su conversación amena y fácil en la que me presenta al jovencito “Mikel Martinez”, que a primera vista, mostraba un afable rostro entonado perfectamente con su simpático carácter y corte de pelo moderno.

Mikel me cuenta que ha puesto muchas ilusiones en la carrera por el gran registro que le ha marcado el míster, nada más y nada menos que 4’12’’ el km por lo que aunque tranquilo por el trabajo realizado entrenando, ahora le toca plasmarlo en la carrera, y esto, ya es más difícil.

Sin quererlo ni beberlo, me doy cuenta de que estoy conversando con estos 2 alegres muchachos como si fuera uno más del equipo, con los que inevitablemente he terminado charlando sobre zapatillas, running, la carrera… removiendo así mis emociones para engancharme aún más si cabe a este encantador grupito.

No tengo remedio, finalmente mis ganas me traicionan y cambio mis planes para quedarme por las inmediaciones disfrutando de un día de carrera y felices runnerss, por lo que término preguntándoles sobre el equipo, la forma de apuntarse y si yo sería capaz…

Rápidamente me dan las pautas y chocándome la mano me dicen: ¡Nos vemos entrenando! Aquí todos hemos empezado como tú; momento en el que se dan la vuelta y con elegantes zancadas se alejan rápidamente en búsqueda de su equipo que nos aventajaba unos metros en dirección al puente de la avenida donde se situaba la Salida de la carrera.

Aliviado y contento, apunto en mi móvil los datos más importantes para no olvidarlos (Teléfono, correo, web y Facebook), así como el nombre de la chica que me atenderá “Marta”. Una encantadora fisioterapeuta del equipo, que según Mikel, me entrevistara en las oficinas de Runss para ver cuáles son mis objetivos, en que grupo y nivel encajo mejor y que tal esta mi estado de salud, realizándome un chequeo básico para darme el visto bueno y poder así empezar con buen pie.

¡Qué ganas de empezar!

Apunto de arrancar la carrera, las féminas de Runss o también llamadas “RunSS Girls” se acercan a la salida unidas como una manada, colocándose en la parte media de la cola y dándose los últimos ánimos mientras se ajustan sus cabelleras con las elásticas y conjuntadas gomas de pelo negras, comentando lo atacadas que están y algún comentario que no conseguí entender de su estómago en la garganta o algo parecido, afirmaba una de ellas.

Disfrutando del ambiente como un enano y con un equipo al que seguir, me dispongo a animar a todo Runss viviente por lo que escojo una buena posición junto al ascensor que te lleva a Cristina Enea, en donde les veré pasar por la parte inferior y desde el cual podré acercarme cuando pasen por dentro del parque.

¡Arranca la carrera! Y de repente una marea azul inunda las orillas del Urumea. Fugazmente les veo pasar; saco 2 fotitos y rápidamente me dirijo al parque para verles enfrentarse a las primeras cuestas.

Allí me encuentro a otros 2 integrantes del equipo que aunque no corrían estaban esperando para animarles. La chica debía de estar tocada por un mal esguince y el chico debía tener el Aquiles al rojo vivo sostenido por 3 finos hilitos de tejido facial.

¿Qué demonios será eso? me pregunto, mientras ellos parece ser que se entienden perfectamente en un dialogo en el que para mí se asemeja más al chino que al castellano; serán cosas de runners… digo yo.

Tras unos minutos me hacen hueco y consigo enterarme de sus nombres. Amaia Etxegarai y Ricky Domínguez, eran los 2 fenómenos que resaltaban entre la multitud, dando un recital de animaciones, aplausos y cánticos a todo corredor que pasaba. Parecían haber salido de una academia de animadores, bendecidos por el grito oportuno y la mueca perfecta para sacar a los korrikalaris esa sonrisilla que hace falta para seguir apretando los dientes en las cuestas, conservando así la dignidad durante unos metros, para más adelante sacar la verdadera cara de zombis que la empinada cuesta les había otorgado tras el esfuerzo.

¡Qué cachondeo! ¡Qué guasa! ¡Qué bien me lo estoy pasando!

Amaia y Ricky van comentando las posiciones de los runnerss, destacando el épico pique que entre Laura e Ignacio se traen, favoreciendo ligeramente a la primera que con gran pundonor defiende su título de invicta. Ahora van juntos, pero veremos quien cruza el arco de meta comentan entre carcajadas mientras se acercan María y David, integrantes y compañeros del grupo “Perfeccionamiento 20:30” en el que desatan sus constantes bromas sobre quien es el que triunfara en la próxima carrera.

Ubicado en uno de los mejores lugares del recorrido y con un gran ángulo de visión, diviso al fondo de la recta al trainer que se encontraba tirado en el pavimento intentando inmortalizarles desde el mejor ángulo posible con una bonita Reflex de cuerpo negro. Y, a mí izquierda, en la parte inferior del parque, veo a la otra parte de los runners que se encontraban entrenando en las cuestas inferiores del recinto, comandados por un estiloso atleta que se asemejaba a los velocistas que veo por la tele de cuerpo musculado y veloz, perseguido por una decena de aprendices.

Segundos más tarde y sorprendidos por su celeridad, vemos a Juan Carlos Moro y Belén Pavía, una pareja perfecta de runners que se entienden a la perfección tanto dentro como fuera del asfalto y a los que la gran Maite Galdona les pisaba los talones. Por detrás Iñaki Busto concentradísimo, Marta Alzua de elegante talante y Nerea Sánchez perseguían a sus rivales más feroces a los que querían adelantar como si no hubiera un mañana, siendo los predecesores de las parejas formadas por Carlos Miguel y su compi e Idoia González que arropaba a Sara Prieto yendo algo más cómodas y disfrutando de la carrera pudiendo así posar para las cámaras y abriéndole el camino a la gran Txaro Rodrigo que ahora se encuentra en peor estado de forma pero que cuelga entre sus mejores registros la medalla de la última Behobia-SS y a la que Amaia Etxegarai su mejor fan, acompaño durante unos metros dándole conversación y buen humor.

Finalmente, vemos pasar las llamativas bicis de seguridad uniformadas con trajes de la Cruz Roja indicándonos el fin de carrera e invitándonos a desplazarnos a meta en donde los runss ubicaron su punto de reunión para realizarse las ultimas fotos junto al estiloso Photocall que las Cinco millas del Urumea había colocado para la entrega de premios.

Punto en el que me despido de los fenómenos y con ilusión comienzo mi vuelta a casa, móvil en mano y enviando el que será mi primer correo a runnersansebastian@mail.com para inscribirme en este precioso equipo de amigos en el que reinan la diversión y las amistades.

Hasta pronto amigos.